Quiero levantarme todas las mañanas acobijada de mi sinceridad enamorada, de eso que buscas en otras personas pero constantemente te desilusionan, no es posible buscar en lo externo algo que debe nacer desde lo profundo del alma, ahí donde nacen las emociones, esas, las que se extienden por todo el cuerpo y te provocan escombros.
Hoy la libertad me da los buenos días, los susurros al oido las páginas que cierran un párrafo de un buen libro, ahora me besa apasionadamente un buen café y como de costumbre de altura, me abraza la impaciencia de buscar lo que no está, amando cada milímetro de sábana que huele a independencia.
Sin plan, ninguna fórmula secreta, sin horario y receta, sin aplanamiento afectivo pero completa, escuchando historias incompletas, pero convencida de ser esencia.
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