miércoles, 23 de diciembre de 2009

Sin ti...


Nuevamente sin ti...El dolor llegó y bajó la soledad se quedó, yo no hallaba que hacer…Mis piernas temblaban, mis manos heladas, en aquella parada donde muchas veces me bajaba, enojada por mi estupidez, inmadurez y desconfianza, pero tu seguías sin atender mis llamadas, sin escuchar las suplicas de mis lagrimas, por pensar que soy congelada...Congeladas mis manos de dolor, agarrada de los barrotes del que un día fue "El Ranchón", no podía caminar, que triste soledad...Pero llegaron ellos sin vacilar, rumbo al hospital con mi extraña enfermedad, en la fría silla en la sala del hospital, seguía llorando y mi hermana a un lado... Y tú sin contestar....Descomunicada, con dolor abdominal y el frio de la noche hacia estragos en mi fosa nasal...Le pedía a Dios que cesara el dolor y tú contestaras por alguna razón...
La doctora dio su versión, me inyectaro y aquí estoy, gracias a Dios

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