Nuevamente sin
ti...El dolor llegó y bajó la soledad se quedó, yo no hallaba que hacer…Mis
piernas temblaban, mis manos heladas, en aquella parada donde muchas veces me
bajaba, enojada por mi estupidez, inmadurez y desconfianza, pero tu seguías sin
atender mis llamadas, sin escuchar las suplicas de mis lagrimas, por pensar que
soy congelada...Congeladas mis manos de dolor, agarrada de los barrotes del que
un día fue "El Ranchón", no podía caminar, que triste soledad...Pero llegaron
ellos sin vacilar, rumbo al hospital con mi extraña enfermedad, en la fría silla
en la sala del hospital, seguía llorando y mi hermana a un lado... Y tú sin
contestar....Descomunicada, con dolor abdominal y el frio de la noche hacia
estragos en mi fosa nasal...Le pedía a Dios que cesara el dolor y tú contestaras
por alguna razón...
La doctora dio su
versión, me inyectaro y aquí estoy, gracias a Dios
